La importancia de entender tu insight
Actualizado: hace 3 horas
En mercadeo decimos que un insight es una verdad que está allí pero que no hemos visto y por ende no la hemos explotado. Recuerdo la primera vez que leí esta definición y me remití a un comercial buenísimo de Dove que promocionaba la línea Dove men. El insight estaba ahí : los hombres usan shampoo de mujer....
Ese día entendí que vamos por la vida viviendo, pero casi nunca nos detenemos a observar lo que sucede a nuestro alrededor. Al principio ni siquiera vemos nuestras propias capacidades ni nuestro valor.
De ahí nace el síndrome del impostor: de no creer en lo que sabemos hacer bien, o de temer que otros lo hagan mejor. Entonces nos detenemos, no nos arriesgamos y quizá perdemos la oportunidad de nuestras vidas.
En la entrada del templo de Apolo, en Delfos, estaba tallada la frase “Conócete a ti mismo”. Qué acertado fue quien reflexionó sobre ese punto; seguramente tuvo una inspiración divina, porque en el fondo está la posibilidad de encontrarle sentido a nuestra vida. Quien no se conoce a sí mismo está condenado a vivir sin propósito.
El propósito es un motor que nos lleva a hacer cosas, activa la voluntad y nos hace levantarnos de la cama. Al igual que el valor, no es el mismo para todas las personas: a algunos los mueve el reconocimiento, a otros el servicio, y quizá a otros sus propias inseguridades y la necesidad de demostrarle al mundo que sí pueden. Muchas veces las heridas también nos impulsan a encontrar nuestro propio insight, pero, como todo en la vida, hay que buscarlo, porque no está a la vista.
El poder de las Preguntas
Sócrates desarrolló la mayéutica, un método que, traducido a hoy, sería “el arte de parir” a través de las preguntas. Pero no eran preguntas simples: eran preguntas dirigidas a un objetivo puntual, que la persona descubriera sus prejuicios y sus debilidades para convertirlos en fortalezas. Por eso se le reconoce: preguntar es un arte.
Los insights se encuentran a partir de las preguntas. Quizá al final de cada sesión de descubrimiento la respuesta sea: “era obvio”, y es ahí donde se convierte en insight.
¿Te has preguntado cuántas cosas que para ti son obvias no lo son para otras personas?
¿Has pensado, en tu vida o en tu negocio, a quién le puedes estar generando valor a tu alrededor?
Todos, personas y empresas, tenemos cosas que nos resultan obvias: capacidades, experiencias de vida, vocación de servicio. Pocas veces nos detenemos a reconocernos ese valor y a comunicarle al mundo lo valiosos que podemos ser.
El primer paso es conocer nuestro insight, nuestro valor. El segundo es convencernos de él, empoderarnos con él y comunicarlo al mundo, que todos lo sepan, para finalmente poder vivir de él. Ahí es donde se une con el pricing: ¿podrías cobrar por el valor que generas?
No esperes más y empieza hoy a hacerte las preguntas correctas para encontrar tu valor.
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